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Valero Lecha
Escudo de Alcorisa (Teruel)
Pintor, nacido en Alcorisa en 1894.
 
 
 
José Aced
 
 
 
El Cabezo de la Guardia de Alcorisa
 
 
 
 
Embalse de Gallipuen (noticia en La Vanguardia del dia 22 de julio de 1928)
 
 
 
Emblemas de Alcorisa
Escudo de Alcorisa (Teruel)
 
 
Bandera oficial de La Puebla de Alcorisa (Teruel)
 
 
 
 
Parte Oficial de Guerra del dia 18 de marzo de 1938
 
 
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España.
Escrito por Pascual Madoz (1.845)
Panlo Serrano de Crivillén (Teruel)
(también denominada ALCORIZA)

Villa con ayuntamiento de la provincia y administración de rentas de Teruel (a 27 horas), partido judicial de Castellote (a 4 horas), audiencia territorial, capitanía general y diócesis de Zaragoza (a 24 horas).

Situación: en un llano al pie de dos enormes masas de piedra de almendrilla llamadas Cantal de Alcorisa o Peña de San Juan, porque hubo allí una ermita dedicada a dicho Santo y que parece va a desplomarse sobre la población por el lado del Sur, y salto Josa que la amenaza por la parte de oeste. Combátenla con violencia los vientos del norte, mas a pesar de esto se desarrollan con facilidad y mucha frecuencia calenturas estacionales, asmas y perlesías.

Cuenta 400 casas de mediana elevación y poco gusto en su arquitectura, de las cuales están arruinadas por efecto de la guerra civil cerca de 120; dos hornos de pan cocer y una posada pública bastante capaz, pero mal distribuida. No obstante lo dicho, forman una vistosa población. Con 5 calles, 3 travesías, y 5 plazas, todas espaciosas y bien empedradas. Estas últimas se distinguen con los nombres de plaza de la Iglesia; de la Fuente; de los Arcos; por tener cinco arcos á cada lado que denotan mucha antigüedad; plaza Nueva y de San Sebastián.

Hay dos casas municipales de poca ostensión y gusto, aunque no se hallan en mal estado, y una cárcel, bien que sin seguridad, ventilación, ni comodidad alguna. Además tiene un arrabal hacia el oeste que compone como la quinta parte de la población y otro al este con casas habitadas y 9 derruidas, conocidos, el primero con el nombre de Cerdeña de San Roque, y con el de Figueral el segundo.

También tiene dos escuelas de primera educación dirigidas por maestros examinados, una para los niños y otra para las niñas; concurren a aquella 76, y a esta 34 en la que después de las labores propias del sexo se enseña a las discípulas a leer, escribir y contar. Ambas escuelas se hallan establecidas cómodamente en el convento de religiosos al eantarinos de que se hablará, y la dotación de las dos se paga de los fondos de propios, o se cobra por reparto vecinal, cuando aquellos no alcanzan, consistiendo la del maestro en 3.000 reales; y la de la maestra en 1.000 reales anuales y casa franca para el uno y para la otra.

Hay una iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora La Mayor o del Muagro, servida por un capítulo eclesiastico que se compone de un cura párroco presidente, 2 beneficiados con residencia fija, y 4 más que regentan varías iglesias, tanto el curato, que además de los derechos de estola componía antes la renta anual de 5.897 reales como la adjutoria, prebenda que ya no existe y tenía la dotación de 3.582 reales, han sido siempre de provisión ordinaria: los beneficios son familiares, á excepción de dos que corresponden al patronato Real: hubo antes establecidas en esta iglesia diferentes cofradías, entre ellas la Sangre de Cristo, cuyas concurridas funciones se celebran en Semana Santa, pero actualmente no existe ninguna. El edificio es obra de piedra muy sólida, y de mucho gusto, especialmente la grandiosa portada que mira al norte y su elevada y hermosa torre, en la que se ve el reloj. Consta de 3 naves: es de 47 varas aragonesas de larga, y 39 de ancha; tiene 21 de elevación hasta la bóveda. Durante la guerra civil sufrió notables detrimentos, y en 1835 que se fortificó la villa fue destinada para fuerte trasladándose la parroquia a la iglesia de San Sebastián, de que se hará mención, quedando con este motivo en muy mal estado hasta perder 12 de los 13 altares que tenía; después en 1841 pudo obtener el pueblo que la parroquia se restituyese a su iglesia y que se le permitiera llevar a ella algunos de los altares del convento, así es que se ha repuesto en gran parte; tiene ya 7 altares además del mayor y aun conserva algunas esculturas de bastante mérito. Al extremo de la villa, en la parte de este y en una de sus plazas hay otra iglesia. Bajo la advocación de San Sebastián, patrón de la villa, cuya imagen se cree piadosamente haber sido obra milagrosa de un peregrino, quien concluida se dice desapareció sin que se volviera á saber de él. Es tanta la fe que los vecinos de Alcorisa, de todos los pueblos del contorno y de otros más apartados, tienen en la expresada imagen, que en todas sus dolencias y aflicciones, así generales como particulares, apelan a ella con grandes rogativas y solemnes procesiones, convencidos de que no puede faltarles su patrocinio. Por parecer pequeña a los habitantes la iglesia en que esta imagen se veneraba desde antes del año 1402, la demolieron en el de 1783, y a sus expensas fabricaron otra nueva que se concluyó en 1794; es sólida y de buen gusto con una nave de 38 varas de larga, 15 de ancha y l8 de alta, y contiene o altares, además del mayor; buen coro, órgano, sacristía y una elevada torre.

En la casa de la Señora Baronesa de la Linde hay también otra capilla pública bajo la advocación de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, goza de muchos privilegios e indulgencias otorgados por diferentes Sumos Pontífices. En la plaza de su nombre se ve una fuente, cuyas aguas frescas y cristalinas bien encañadas depile la distancia de cuarto v medio, salen por 3 gruesos caños de bronce y se derraman en 7 pilas de lo palinos de largo cada una; todas de piedra labrada, formando otros tantos abrevaderos cómodos y espaciosos; esta fuente conservará eterna entre sus vecinos la memoria de su párroco el Sr. D. Juan de Aguilar, a cuyo generoso desprendimiento se debe; fue construida en el año 1782 y es tan sólida y hermosa que puede competir con las mejores obras de su género.

El cementerio parroquial es espacioso y bien ventilado, está fuera del pueblo en la parte del sur; del Norte y poco mas de 300 pasos está el ex-convento de alcantarinos de que ya se ha hecho mención. El edificio aunque reducido es muy cómodo y del mejor gusto, y sus vistas sumamente pintorescas; en el día sirve de hospital y para escuelas, la única finca que poseía era un huerto contiguo a la casa, que se vendió por la hacienda nacional.

En diferentes direcciones se encuentran asimismo hasta 5 ermitas dedicadas a varios santos; de ellas, la que más llama la atención es la del Santo Sepulcro que ocupa la cima del llamado Monte Calvario; por el lado del sur de la población y distancia de 1/4 de hora.

El Santo Calvario es de las mejores que hay por todo aquel país tan abundante en este género de monumentos; se sube a él por un camino muy bien empedrado y tan espacioso que pueden caminar dos carros a la par sin incomodarse el uno al otro: la iglesia, aunque reducida por la escabrosidad del terreno; contiene 3 hermosas capillas dedicadas la una a Cristo Crucificado, imagen perfectísima en su construcción; la otra a María Santísima con su Divino Hijo en brazos, también de buena escultura; y la otra a la imagen del Señor en el Sepulcro, la cual, según tradición fue hallada en la cueva de una roca en el mismo sitio donde se venera. La perspectiva que esta ermita presenta, la rodeada de cipreses, pinos, carrascas y otros arbustos era sorprendente; pero durante la guerra civil han desaparecido, todos estos adornos naturales.

Confina el termino por el norte con el de Andorra (1 ½ hora), por el este con el de Foz-Calanda (1 ½ hora), por el sur con el de Mas de las Matas y Seno a igual distancia, y por el oeste con el de Berge y Los Olmos (1 hora).

Pasa por él, separado como 200 pasos del pueblo en dirección de oeste a este el río Guadalopillo, de curso incierto y poco seguro en la temporada en que más necesarias son las aguas para el riego, a saber: desde mayo hasta setiembre. Se saca de él una acequia con lo que se ponen en movimiento tres molinos harineros de una rueda cada uno, y se beneficia la huerta facilitando esta operación por medio de dos acequias menores en que se subdividen las aguas de la primera.

Otro arroyo de menor consideración desciende de entre las dos lomas o masas de piedra que se mencionan al hablar de la situación de la villa, y sus aguas encañonadas se conducen subterráneamente hasta el otro lado del pueblo, donde se unen con el Guadalopillo.

Además de los molinos harineros hay también dentro de este término uno de aceite con dos prensas, una venta con sus tierras de 50 peonadas en monte y varias masías de mediana construcción.

El terreno llano por el este y norte es bastante fértil; por los demás lados se presenta áspero, pedregoso y de muy difícil cultivo. Escasa de árboles esta parte, abunda en ricos prados y pastos y cría muchas yerbas medicinales. Comúnmente se cultivan 2.533 yugadas de tierra de secano y 227 de regadío.

Los caminos son todos carreteros, excepto el que va a Castellote, que es de herradura y malo por la escabrosidad del suelo.

El correo se recibe los martes y viernes y sale los lunes y jueves para Alcañiz, de cuyo punto llega

Producción: trigo muy bueno, cebada /avena, vino, maíz, judías, seda, cáñamo, aceite, hortalizas y frutas, cría ganado lanar, cabrío, mucha caza de perdices, conejos, liebres, algunos lobos, zorros y garduñas, y gran número de alacranes

Industria: alfarería común, y telares de lienzos.

Comercio: la exportación de la seda a Cataluña y Zaragoza y un mercado semanal que por privilegio celebra, teniendo también el de una feria anual desde el 21 hasta el 28 de septiembre, aunque no está en uso.

Población: 463 vecinos, 1.850 almas.

Las fiestas de este pueblo se celebran muy solemnemente el día 20 de enero a San Sebastián, y en la segunda dominica después de Resurrección al Santo Sepulcro, sin perjuicio de que hacen la suya los vecinos de cada calle en los días de la conmemoración de su respectivo patrón.

Esta villa que en lo antiguo se llamaba Acol según algunos escritos, y que conserva en algunos edificios de la época a que nos referimos un escudo de armas con las barras de Aragón y un grumo de col, se denominó después Alcorisa porque un valiente guerrero de ella formó a sus expensas una compañía de soldados adiestrados en el manejo de la ballesta, hasta el punto de que erraban muy pocos tiros usando al tiempo de disparar la voz de mando de al-cor-hiza. El Rey en premio de sus hazañas lo armó caballero y le concedió por escudo de armas una ballesta, que ahora disfruta la familia de los Ballesteros. Hoy por corrupción se llama Alcorisa. Antes era Alc de-Alcañiz, y como tal dependía de aquella jurisdicción. Hasta el año xxx en que el rey Don Felipe le concedió el titulo de villa emancipándola de aquella ciudad.

La pérdida total del archivo y mayor parte del ayuntamiento no nos permite fijar la época de su fundación, ni entrar en la relación de los hechos y servicios que necesariamente debió prestar al Estado en sus primeros tiempos. A ellos debe sin duda el que el rey Felipe V le expidiese un diploma fechado en Aranjuez el 23 de mayo de 1738 concediéndole el título de muy ilustre villa, confirmándola en todos sus privilegios en cuanto no se opusieran a la nueva planta del gobierno y leyes de Castilla y facultándola para usar una flor de lis en sus armas, que son un escudo con corona dividido en cuatro cuarteles; en el primero hay un corazón batiendo sus alas, en el segundo la flor de lis, en el tercero las barras de Aragón y en el cuarto un castillo.

Desde aquella fecha datan también los privilegios del mercado semanal y feria anual que quedan referidos. En la época presente, no ha desmentido su antiguo valor y patriotismo. Invadida por los partidarios de Don Carlos al mando de Quilez en mayo de 1834, no pudo penetrar en ella sino a costa de los mayores estragos y considerable número de muertos; y atacada nuevamente por la misma en 29 de junio de 1836, opuso tanta resistencia, que no consiguió rendirla; pero habiéndola pegado fuego, mas de 300 casas fueron quemadas y muchas entregadas al robo y al pillaje.

Volvieron a reedificarse sus muros y no fue ocupada por aquellos hasta que, abandonada nuevamente por la guarnición en 1838, sufrió un nuevo saqueo, quedando en el deplorable estado en que hoy se encuentra.

Ésta villa fue patria del Sr. Don Pedro García y Ferrer, que ascendió a la dignidad de limosnero, arquitecto y maestro mayor del Exmo. Cardenal Baltasar Salvador y Moscoso, arzobispo de Toledo, y de los ascendientes de la casa ilustre de la Señora Baronesa de la Linde, que han prestado eminentes servicios a las armas y a las letras.

Sancho Muñoz, general del rey Don Alonso II y conquistador de Teruel en 1771, es el que ha dado el apellido á sus descendientes barones de Escriche. A esta familia perteneció Don Gil Muñoz, canónigo de Barcelona, elegido Papa a la muerte de Don Pedro de Luna, y renunció por el bien de la iglesia, haciéndole obispo de Mallorca. Don Manuel Deteran, barón de la Linde, tercer abuelo del actual que fue intendente general en el Principado de Cataluña, El Ilmo y Excmo. Sr. Don Fr. Juan Cebrián, arzobispo y capitán general que fue de Zaragoza.

Y por último, el cabañero Don Pedro Cebrían y Ballester, Sr. de los l. de Santa María y Bel, que asistió por llamamiento del rey Carlos II a las Cortes de Zaragoza en 17 de marzo de 1884. Prestó grandes servicios en la guerra de Sucesión al pueblo y al país; librándolo de la irrupción de los Micaletes, sacó de Cantavieja a los enemigos, y el Rey lo escribió dándole las gracias en 17 de julio de 1706, su nombradia fue grande en el país; tanto, que le distinguían con la denominación del «Reyecico de Aragón»

 
 
 
Deportados Alcorisanos a Campos Nazis
 
 
 
 
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